Experiencias inolvidables

Ruinas del Gran Zimbabue, una visita al corazón de la “joya” de África

La joya de África

Zimbabue, un país que al igual que muchos otros en el mundo, goza de una muy mala fama para los viajeros. Antes de que decidamos hacer nuestra primera incursión en el país, y al igual que nos pasó algún tiempo atrás antes de entrar a Colombia, nos apretamos los cinturones y nos pusimos en estado de alerta máximo, debido a los desfavorables y desestimables rumores que muchas personas repiten sin corroborar, y que a su vez, declaran que lo que menos que te va a pasar una vez que cruces la frontera, es morir asesinado o descuartizado para luego quedar a la merced de buitres carroñeros. Casi como regla constante sobre este tipo de habladurías, lo que ocurrió, fue todo lo contrario.

viajeafrica
Viaje por África es un proyecto ideado y puesto en marcha por dos argentinos, Pablo Zapata (32) y Julián Árenzon (28) en octubre del 2009. El objetivo propuesto fue el de atravesar el continente africano de sur a norte, de manera totalmente independiente, en transporte público, a dedo, o como fuera, para intentar realizar registros audiovisuales que sirvieran de complemento y apoyo a los relatos de las impresiones y vivencias que iríamos obteniendo durante la travesía, para luego ser reflejadas en un blog que ayude a ampliar los conocimientos de este enigmático continente. Viaje por África es un viaje independiente, que intenta ayudar a quien lo necesite, a saltar al vacío y lanzarse a rutear… un estilo de vida y la firme convicción de lo que uno se proponga, se puede lograr. Estamos en Facebook y Twitter.

Nos sumergimos de lleno en Zimbabue y no detuvimos nuestro paso hasta encontrarnos con la ciudad de Masvingo. Este apacible páramo localizado en la parte sur del país, es el trampolín principal hacia uno de los eventos arqueológicos estrellas, no solamente de Zimbabue, sino también del todo el continente: las “Ruinas del Gran Zimbabue”, una de las pocas grandes construcciones realizadas por nativos del África negra. El imperio Monomotapa, cuya decadencia coincide con los comienzos de la colonización europea en el continente, edificó esta ciudad de piedra entre los siglos XI y XV, lugar donde se halló además, el Pájaro de Zimbabue, transformado al día de hoy en símbolo nacional.

Ruinas del Gran Zimbabue, Patrimonio de la Humanidad

Avenida principal de Masvingo

Una vez que logramos asentarnos en la pequeña ciudad, nos lanzamos a este sublime encuentro con el pasado. Luego de surcar algunos kilómetros de ruta y de pagar los diez dólares que se reclaman para el acceso, nos topamos como muchas otras veces alrededor del mundo, con esa energía apasionante que descargan este tipo de lugares que parecieran condensar en cada rincón, infinitos e indecodificables destellos informativos. Para redondear, entramos acompañados por uno de esos días de suerte sin precedentes, que dictaminaba que éramos las únicas personas dentro del lugar, lo cual nos habilitaba al despliegue de todo tipo de ocurrencias y juegos desvergonzados entre tanto monumento aglutinado.

La niebla cegadora

Grandes formaciones rocosas antiguas

El "Gran Recinto" desde adentro

La experiencia empezó cubierta por una niebla que a todo le imprimía más misticismo del esperado. No se veía nada a más de diez o quince metros de distancia, lo cual daba la sensación de estar sumergido en una burbuja que a medida que rodaba, iba abriendo pequeños mundos parecidos al de “El Señor de los Anillos”, o para los más viejos, “La historia sin fin”. Daba la impresión que en cualquier momento aparecerían animales mitológicos, o que alguno de los tantos árboles que descubríamos a nuestro paso, nos iba empezar a hablar o a dar indicaciones.

Pasó la exageración y el impacto de los primeros momentos, pero caímos en cuenta que hubiera sido genial que eso sucediera, porque sin mapas y sin árboles que nos den indicaciones, la excursión se puso algo difícil y errante. Recordemos que es África, y que por estas latitudes el turismo masivo casi no existe, por lo cual no está lleno de guías, ni de carteles, ni de caminos claramente marcados. Es un sitio arqueológico plantado en el medio de un infinito valle sin delimitaciones espaciales, cosa que hace que si uno elige el camino equivocado, se corra el riesgo de terminar en el medio de alguna pequeña selva o simplemente perdido hasta nuevo aviso.

El Gran Recinto

Misticismo puro

Luego de poner todo nuestro olfato rastreador en modo niebla, logramos empezar a desenvolvernos en la ciudad, y así fue como logramos descubrir una sus grandes construcciones, que a primera vista y casi de refilón, nos rememoraron fuertemente a las ruinas del Machu Pichu en Perú. Llegamos entonces a uno de los puntos más interesantes y bellos del lugar, el “Great Enclosure” o “Gran Recinto”, una especie de fuerte con estructura circular, que entre sus altas paredes, forma laberínticos pasadizos que ostentan una perfección llamativa a la hora de moldear y apilar piedras. Pasamos un largo rato haciendo piruetas y reviviendo nuestra decimo quinta niñez, hasta que nos agarró un cierto ataque de risa promovido por otro poco de vergüenza y decidimos retirarnos y seguir investigando.

El Complejo del Valle

Posando frente al "Gran Recinto"

Así fue como entonces llegamos a otro de los atractivos, el “Complex Valley” o “Complejo del Valle”, un lugar con construcciones más bajas y más incompletas, que la hacen en términos arquitectónicos mucho menos llamativas que el “Gran Recinto”, pero donde descubrimos una mini aldea habitada por familias oriundas del lugar, quienes nos brindaron la cuota de calidez y humanidad al recorrido. Los hombres tallando artesanías en madera, las mujeres abocadas a la cerámica y cocinando, y todo el color y la hermosura de las típicas chozas africanas, que encajan como ninguna otra arquitectura en la rusticidad, naturaleza y tranquilidad del sur del continente. Juntos, pasamos un rato de comunión y pocas palabras, ya que el Shona, el lenguaje del lugar, estaba y sigue estando muy lejos de nuestras posibilidades.

El Complejo de la colina

Mujer trabajando la cerámica

"Complejo del Valle"

Una vez que la situación se vio agotada y que la neblina se disipó por completo, nos lanzamos a surcar la media hora de caminata hasta lo que podemos denominar el evento estrella de las ruinas: el “Hill Complex” o “Complejo de la colina”; lugar que se cree ha sido el centro espiritual y religioso del imperio, y que reposa como bien lo dice su nombre, en la cima de una amable colina desde donde se puede apreciar la inmensidad del valle y obtener vistas panorámicas de alto vuelo e impactante belleza. De esos lugares memorables en el mundo.

Precisamente en esta colina fue donde decidimos quedarnos hasta la caída del sol. De esos lugares inagotables y extremadamente divertidos para hacer despliegue de cierta cuota de temeridad, desafiar al vacío y no parar de saltar de roca en roca para obtener una panorámica un poco mejor a la anterior. Entre piedras de todos los tamaños y de todos los matices que el sol puede pintar, nos quedamos imaginando que estábamos en el pasado, observando intacto un despliegue de naturaleza que supo adornar un día entrañable de nuestras vidas.

La caída del sol desde la colina

En algún momento apareció alguien a decirnos que el tiempo se había agotado y que era hora de volver a la realidad, como casi a querer convencernos de que las “Ruinas del Gran Zimbabue” reposan únicamente en los vericuetos de la imaginación. Por eso será que aun conservamos el sabor intacto de esta parte del corazón de África, que muestra sin maquillaje, una pequeña parte del mundo que perdimos. Hasta la próxima y gracias por leer.

Hasta la próxima

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Comentarios

  1. Comentario by Moda para hombres: mezclando épocas | arya.com.es - agosto 28, 2012 07:10 pm

    [...] Ruinas del Gran Zimbabue, una visita al corazón de la “joya” de África [...]

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  2. Comentario by Encuentros culturales: Sijes, religión y cultura en el Templo Dorado de Amritsar - noviembre 05, 2012 11:28 am

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  3. Comentario by CarWarez » Encuentros culturales: Sijes, religión y cultura en el Templo Dorado de Amritsar - noviembre 05, 2012 11:32 am

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  4. Comentario by mariluz - noviembre 09, 2012 12:23 am

    Pablo, Julián, magnífico artículo y hermosas fotos. Estuve en Septiembre en Zimbabue, y como a vosotros me sorprendió y además me cautivaron sus maravillosas gentes y esos magníficos lugares. Me habéis hecho recordarlo.

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  5. Comentario by mariluz - noviembre 09, 2012 12:24 am

    Pablo, Julián, magnífico artículo y hermosas fotos. Estuve el pasado Septiembre en Zimbabue, y como a vosotros me sorprendió y además me cautivaron sus maravillosas gentes y esos magníficos lugares. Me habéis hecho recordarlo. Gracias por vuestro relato.
    mariluz

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