Experiencias inolvidables

Si quiero ver el Perito Moreno, ¿qué hago en Chile?

Perito Moreno

Hay momentos en la vida en los que se te presenta la ocasión de cumplir uno de tus mayores deseos y, aunque todo parece jugar en tu contra y eres consciente de la dificultad de que tanto esfuerzo te lleve a buen puerto, también sabes que no tendrás una oportunidad así en ninguna otra ocasión. He aquí mi sueño: visitar el Glaciar Perito Moreno en Argentina. Pero entonces ¿qué hacía yo en Chile?.

Jorge Díaz, es creativo publicitario y compagina su profesión escribiendo en varios blogs de Weblogs SL, siendo coordinador y editor de Compradicción y editor de Hipersónica y eBayers. Sus dos grandes pasiones son la música y los viajes, ha recorrido los cinco continentes buscando gentes, costumbres y culturas más que bonitas fotos de postal. Puedes seguirlo en Twitter en @koalalala

Tras semanas valorando sobre cual de los dos países, Chile o Argentina, íbamos a recorrer de norte a sur por nuestra cuenta, mi mujer y yo nos decantamos por Chile, seducidos por varias cosas pero sobre todo por la posibilidad de navegar entre glaciares durante días a bordo de un buque comercial. Aún así, no podíamos dejar de pensar que solo 440 Km nos iban a separar de uno de nuestros destinos más deseados: el Glaciar Perito Moreno. Pero no se puede visitar un país de más de 4000 km de longitud y parte de otro en 15 días ¿o sí?.

Nunca íbamos a estar tan cerca del Perito Moreno

Es obvio que para conocer un país necesitas meses o años, pero si te organizas bien y defines de antemano cuales son tus prioridades puedes rentabilizar bastante el tiempo; nuestra prioridad en este viaje: disfrutar los contrastes desde Arica en la frontera con Perú hasta Punta Arenas, capital Antártica Chilena.

Pero claro, teníamos dos días en Puerto Natales a 440 Km del Perito Moreno, así que no nos resistimos y comenzamos a buscar la forma de llegar hasta él.

Perito

Contactamos con un chófer quien nos explicó que era una excursión bastante demandada en verano, pero claro era invierno y no le salía rentable…a no ser que formáramos un grupo, pero no teníamos tiempo de localizar a gente dispuesta a recorrer 880 Km de mala carretera, con tramos nevados, para estar unas dos horas observando un glaciar. Así que tras convencer a una pareja para que se uniera a nosotros, negociamos con el conductor que nosotros abonaríamos el importe de 4 pasajeros, que sumado a los importes de las otras dos personas, llevaría a 4 por el precio de 6; al final, accedió.

Salimos de madrugada en un día cerrado de invierno; aún así el viaje de ida trascurría sin demasiada dificultad hasta que el coche se paró sin motivo aparente en mitad de una recta de película en la que no habíamos visto un solo coche en lo que llevábamos de trayecto. Imposible seguir, no arranca (luego nos enteramos que nos habíamos quedado sin gasolina, porque el chivato no funcionaba). Muertos de frío en la cuneta esperamos la llegada de un chófer argentino, pero habíamos perdido un tiempo valioso y no nos garantizaban que pudiésemos llegar a tiempo.

Perito Moreno vista

Saltándose todos los límites de velocidad y con condiciones atmosféricas poco favorables llegamos al Perito Moreno, donde el chófer argentino trató de compensarnos haciéndonos pasar por familiares suyos para abonar las entradas como autóctonos. Por supuesto, no abrimos la boca en taquilla, nuestro acento de Bilbao y el de la pareja de Donosti nos habría delatado.

Un impresionante silencio

Y os puedo asegurar que a pesar de todos los obstáculos y de una vuelta aún más accidentada habría repetido por solo un minuto de estancia en este entorno tan mágico. Es increíble, pero sabes que te vas acercando por el sonido, o mejor dicho por la ausencia de ruido. Nadie se atreve a abrir la boca, hasta toser te parece un acto irrespetuoso, el único sonido bien recibido es el que se produce con el choque de los bloques de hielo al desprenderse y golpear el agua. Pero es que puedes anticipar este momento, porque oyes cómo se van resquebrajando poco a poco y solo tratas de adivinar en qué lugar se va a desprender y cómo va a caer y cuánto agua va a desplazar. De hecho hay carteles que indican el número de personas fallecidas en los últimos años por la furia del glaciar.

Cartel Perito

Fue alrededor de una hora, pero solo recordarlo me devuelve una paz incomparable, uno de esos momentos de tu vida que justifica todos los demás, que te reconcilia contigo mismo, que te hace dudar hasta de tu escepticismo con respecto a la existencia de una fuerza superior.

En el Perito

La vuelta en silencio, de noche y nevando, solo con el sonido del limpiaparabrisas que no daba abasto en su pelea con los copos de nieve y con la presión de llegar al puesto fronterizo Don Guillermo antes de las 10 de la noche (está abierto todo el año de 8 a 22). Lo conseguimos por 10 minutos. Ahora no sé que habríamos hecho en caso de tener que pasar la noche bajo cero en un puesto fronterizo donde el camino de acceso de gravilla ya te da una idea del lugar indómito al que te diriges. Entonces, abducido todavía por el impacto del Perito Moreno, solo percibí la gravedad de la situación por el nerviosismo y preocupación del conductor. Aún así, hoy me volvería a arriesgar, pero claro, antes me aseguraría de tener suficiente gasolina en el coche.

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