Experiencias inolvidables

Una copa de champagne en el interior del Gran Cañón en helicóptero

Gran Cañon Helicóptero

Visitar el Gran Cañón es uno de esos sueños que tenía pendientes. Hay quien va a Las Vegas por los casinos, las compras o demás ocio para adultos, pero mi motivo de ir a Las Vegas no era otro que hacer una de las excursiones al Gran Cañón y la presa Hoover desde el aire.

Habíamos llegado muy tarde el día anterior, un paseo por el Strip de Las Vegas y dormir. Al día siguiente bajé nada más levantarme al “concierge” del hotel para ver cómo lo solucionaba, no lo había reservado y temía quedarme sin tickets. Al llegar sucedió que sólo quedaban plazas para el tour más caro: aterrizar dentro del mismo Gran Cañon y beberse una copa de champagne. Un día es un día y he comprobado que la tarjeta de crédito lo va a aguantar sin problema.

Javier

Javier Navarro escribe en El Blog Salmón, pero la economía no es su única pasión, los viajes y coches también requieren su tiempo. Ha vivido en Inglaterra, en Berlín y en varios puntos de la geografía española. Siempre intenta hacer más especial el día en el que vive. Le puedes seguir en twitter en @newjavier.

Las Vegas, ante todo organización

Presa Hoover Helicóptero

Una de las muchas cosas buenas que tienen Las Vegas es lo bien organizado que está todo. A una hora determinada nos recogerían en la puerta de nuestro hotel. Esperamos en la piscina y nos comimos un perrito caliente mientras que esperábamos el bus en la puerta.

Una vez llegamos, nos pesan y nos hacen esperar. El piloto al llegar nos da una botella de agua fría y una toallita helada. Acaba de volver del Gran Cañon y nos informa que había 130 grados Farenheit (unos 55 en la escala de Celsius). Aunque estemos en el desierto tenemos que llevar un chaleco salvavidas atado a la cintura, vamos a sobrevolar el Lago Meade y la ley obliga.

Calor y bebida, una buena unión

Gran Cañon Helicóptero Sombra

Despegamos del helicóptero, el calor no es tan malo al beber continuamente y la toallita húmeda en la nuca. Nos hacen ponernos auriculares, aíslan del ruido y reproducen música. Todo están tan milimetrado que la canción acompaña el paisaje que estamos viendo en ese momento.

La presa Hoover desde el aire es impresionante, gracias a esta construcción Las Vegas tienes agua y energía, fundamental para iluminar sus casinos. Mi cámara hecha humo por la cantidad de vídeos y fotos que estoy tomando. Pero lo mejor está por llegar.

El Gran Cañón a 121 grados

Gran Cañón Helicóptero Despegue

El Gran Cañón aparece de improviso en toda su gloria. Los tonos ocres y rojizos inundan mis retinas, aunque hay algo de contraste por el agua del fondo y el verde de la vegetación. A lo lejos está el Skywalk, la atracción más conocida del Gran Cañón. Uno se queda sin palabras. Pero lo mejor está por llegar.

Aterrizar entre los dos muros de roca nos deja con pocas palabras. El piloto nos saca del sueño al mencionar que la temperatura es de 121 grados (casi 50 Celsius). Hay unas pequeñas mesas de madera con sombrillas dónde los pilotos sirven un tentempié y bebida. Podríamos optar por el prometido champagne, pero el calor hace difícil desear algo distinto a agua fría.

Gran Cañón Helicóptero Despegue 2

Unas fotos y disfrutar del paisaje, vamos a salir en unos minutos y el tiempo que estaremos es mínimo. Todavía toca volver por otra ruta distinta, esta vez me toca en la parte delantera y puedo disfrutar el despegue. Subimos de forma casi paralela a la vertical de piedra y en cuanto salimos el infinito desierto se muestra ante nosotros.

La vuelta es menos impresionante que la ida, pero las vistas del desierto no cansan. Las carreteras polvorientas que parecen ideales para hacer negocios ilegales, salvo por el tráfico de helicópteros turísticos. Pronto aterrizamos, creo que no he pasado tanto calor en mi vida. Estoy deseando llegar al hotel y ducharme.

Imágenes | Javier Navarro
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