Experiencias míticas

Bienvenido, Mr. Maradona, el día que Dios jugó con el Granada

Un éxtasis colectivo inundó el abarrotado estadio granadino de Los Cármenes cuando pisó el césped Diego Armando Maradona, el mejor jugador del momento, el astro que había ganado un año antes el Mundial con Argentina, ayudado un poco por la mano de Dios y un mucho por su talento innato. Con 27 años recién cumplidos, Maradona acababa de lograr el triplete (Liga, Copa y Copa de la UEFA) con el Napoli y se encontraba en el cenit de su carrera como futbolista. Puede que el dato no aparezca en enciclopedias ni bases de datos históricas, pero los veteranos seguidores del Granada recuerdan con nitidez aquel 15 de noviembre de 1987 en que Diego Maradona jugó, junto a sus hermanos Lalo y Hugo, con la camiseta rojiblanca.

El fichaje de un apellido

En el verano de 1987 el Granada acababa de ascender a Segunda División. En los últimos años, el equipo había estado alternando la Segunda División B con la categoría de plata y la ciudad añoraba los años dorados en Primera, cuando se le llegó a conocer como “el matagigantes”. Había pasado poco más de una década, pero aquello parecía muy lejano. A principios de septiembre, surgió el rumor del interés del Granada por Raúl Alfredo Maradona Franco, más conocido como Lalo. El presidente Alfonso García viajó a Buenos Aires y volvió con el traspaso del hermano de Diego, que jugaba, a sus 20 años, en las divisiones inferiores del Boca Juniors. Apenas se tenían noticias de él, nadie lo había visto jugar, pero el apellido parecía suficiente para disparar el entusiasmo. Su fichaje funcionó inmediatamente como catalizador de ilusiones para una afición ávida de ellas.

Las cifras que se barajaron en su día (entre 20 y 34 millones de pesetas por tres años) resultaban desorbitadas para un jugador sin contrastar, pero el club confiaba en que su atractivo apellido sirviera de reclamo para llenar Los Cármenes jornada tras jornada. El fútbol español, además, serviría a Lalo como escaparate para catapultarse hacia un club de más nombre y posibilidades económicas, lo cual dejaría beneficios en las arcas rojiblancas. Esas eran las cuentas que se hacían en la ciudad de la Alhambra.

Lo cierto es que el arranque no pudo ser mejor. Lalo debutó el 25 de octubre, en un lleno y expectante Los Cármenes, contra el Deportivo de La Coruña. En el minuto 81, con 4-0 en el marcador, el árbitro señaló un penalti a favor del Granada. El público, entusiasta y entregado, pidió que fuera Lalo el encargado de lanzarlo. El futbolista argentino lo convirtió y puso así la rúbrica a una goleada que llenó se entusiasmo a la hinchada local. Una semana después, contra el Rayo Vallecano en Vallecas, fue la confirmación. El Granada venció por 1-2 y las crónicas hablan de un inspirado Lalo Maradona, que dio un pase de gol y firmó unas cuantas jugadas de técnica exquisita.

Tres Maradonas en Los Cármenes

Todo marchaba sobre ruedas. Lalo había aterrizado de forma inmejorable, el equipo andaba segundo en la clasificación, a un solo punto del Málaga, y el optimismo en Granada se había disparado. Lo mejor, sin embargo, estaba por llegar. Como parte del contrato que unía a Lalo con el club, se dispuso que había de disputarse un partido en el que los tres hermanos Maradona -Diego, Lalo y el benjamín Hugo, que jugaba en el Ascoli italiano- formarían juntos con la camiseta del Granada.

El Malmoe sueco, dirigido por el inglés Roy Hodgson, fue el rival elegido para la ocasión. El partido, con arbitraje del malagueño Martín Navarrete, fue una fiesta de principio a fin. Aunque se adelantó el equipo sueco por dos veces, los Maradonas reclamaron su protagonismo en la noche con juego y goles. Lalo empató para el Granada, tras un gran pase en profundidad de su hermano mayor. El delirio en la grada llegó cuando Diego, con el 9 a la espalda (el 10 quedó reservado a Lalo) transformó un lanzamiento de falta desde la frontal del área mediada la segunda parte, firmando el empate a dos en el marcador. El definitivo 3-2 lo convirtió Manolo, el goleador local, poniendo el broche a una noche mágica para el granadinismo.

Las crónicas cuentan que el mejor del partido fue Hugo Maradona, el único de los hermanos que, sin embargo, no consiguió marcar. Lalo ofreció algunos detalles y Diego jugó a medio gas, para evitar sufrir una lesión que le habría traído complicaciones con su club, pero dejó destellos de su desmesurada calidad. “Cuando oí a todo el campo corear el nombre de Lalo me eché a llorar”, declaró Maradona al final del encuentro. “Durante 90 minutos me he sentido jugador del Granada CF”, añadió el jugador del Napoli para satisfacción del presidente y la hinchada local.

El peor año de nuestras vidas

La ilusión por el prometedor arranque de Lalo pronto se tornó en recelo y, con el tiempo, en enorme decepción. El equipo se encalló y perdió los seis siguientes partidos tras la victoria en Vallecas. El entrenador, Joaquín Peiró, fue destituido en febrero, tras caer en casa ante el Recreativo de Huelva. El balance en ese momento era de una victoria en los últimos 14 partidos. El equipo descendía en la clasificación jornada a jornada. Lalo, tras jugar los primeros partidos como titular, fue desapareciendo del once semanal, quedando cada vez más patente que todo había sido un espejismo.

Como en la película de Berlanga Bienvenido Mr Marshall, pasado el alboroto y el entusiasmo, todo volvió pronto a su cauce. El sueño se desvaneció y en Granada se dieron de bruces con la realidad. El cambio de entrenador tampoco funcionó y el penúltimo puesto final hundió al equipo en el abismo de la Segunda B, de donde no volvió hasta 2010, después de rozar la desaparición.

Por su parte, cada Maradona siguió su camino. Diego siguió siendo Dios. Hugo terminó la temporada en el Ascoli y fichó por el Rayo Vallecano, donde jugó dos temporadas a buen nivel. Lalo abandonó el Granada a mediados de la siguiente campaña y comenzó un vagabundeo que lo llevó a sitios tan dispares como Venezuela, Japón, Canadá, Estados Unidos o Perú, en una carrera en la que demostró que con su hermano Diego compartía apellido, pero poco más. De él volvimos a tener noticias cuando, a mediados de la década pasada, participó en una edición de Gran Hermano VIP de Telecinco.

Los viejos aficionados granadinistas tuercen el gesto al oír hablar de aquella temporada. Aunque no pueden ocultar cierto orgullo por el hecho que uno de los grandes jugadores de la historia (¿el mejor?) vistiera, aunque sólo fuera durante 90 minutos, la elástica rojiblanca, la decepción por lo que pasó después empaña el bonito recuerdo. Aquella historia terminó mal, pero durante unos días de otoño Granada vivió inmersa en un clima de desbordante ilusión. ¿Y qué sería del fútbol (y la vida) sin ilusión?

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Comentarios

  1. Comentario by Moda para hombres: nueva temporada, nuevos zapatos | arya.com.es - noviembre 27, 2012 08:22 pm

    [...] Bienvenido, Mr. Maradona, el día que Dios jugó con el Granada [...]

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  2. Comentario by Cuando Perico fue el loco de los Pirineos - diciembre 02, 2012 01:11 pm

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  3. Comentario by Messi tendrá los récords pero nunca será como estos cinco futbolistas - diciembre 12, 2012 01:34 pm

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  4. Comentario by 29 años del España-Malta: el Apocalipsis fue aquello - diciembre 21, 2012 11:14 am

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  5. Comentario by Sagas futboleras: meter goles en familia - 1001 Experiencias - Men Expert de L'Oréal - enero 23, 2014 09:01 am

    […] y Lalo, también futbolistas, aunque notablemente menos dotados que su hermano mayor. Sin embargo, los tres llegaron a jugar juntos un partido, en el viejo estadio de Los Cármenes, con la camiseta del Granada. El encuentro, contra el Malmoe […]

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