Experiencias míticas

Ducharse todos los días es un coñazo

La ducha de esta señorita no acabó muy bien, tengan cuidado.

Lo malo de cogerle el gusto a pensar como forma de ocupar el tiempo libre —cosas de no tener dinero— es que, más pronto que tarde, se da uno cuenta de que en realidad la mayoría de lo que ha pensado a lo largo de su vida son absolutas estupideces. Ha de existir, y nadie me ha informado, una regla común no escrita que diga que todo el saber del hombre cabe en refranes o frases que equivalgan al posmoderno concepto del tuiteo, antes llamados eslóganes (el tuiteo como publicidad constante de uno mismo es un tema que también da para mucho). Claro que también hay un refrán que dice: “el refrán, ni mentira ni verdad”. La paradoja ontológica que esto genera —casi una suerte de matrioska refranera— podría hacer explotar más de una cabeza, así que continuemos.

En concreto, quería partir de una de las más famosas citas de Blaise Pascal, “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. Ocurre a menudo con estas boutades, no así con la totalidad del pensamiento de Pascal, por suerte, que uno puede rehacer la frase a su antojo y que siga siendo válida. Así que le voilà, rehagamos la frase para tener un mcguffin para este artículo: “el pueblo tiene razones que la razón no entiende” (como demuestra el hecho de que Mariano Rajoy siga siendo Presidente del Gobierno a día de hoy). Esta versión apócrifa vino a mi cabeza la otra noche viendo I compagni (Mario Monicelli, 1963), una de esas películas que deberían ver por obligación todos aquellos a los que los movimientos del proletariado les parecen una cosa de otro tiempo.

En la escena inicial de la película, uno de los trabajadores de la fábrica alrededor de la cual gira el relato, apenas un adolescente, sale de su casa entre los gritos de su madre, que le regaña porque no se ha duchado antes de irse. Es una situación que todo hombre ha vivido decenas de veces, aunque con el paso de los años la figura femenina va rotando (de la madre a la novia, o la mujer, o la suegra —ya es mala suerte—, etcétera).

Como es lógico, al chico le da absolutamente igual ir duchado o no porque va a trabajar unas dieciséis horas en la fábrica rodeado de otros doscientos hombres que seguro que no olerán mucho mejor que él. Ésa es la verdad de su vida, que convierte la ducha diaria una costumbre absurda. La madre —en general, creo, las mujeres— es más proclive a tomarse en serio las prácticas sociales aceptadas (¡en especial si tienen que ver con la higiene personal!); además, en este caso también existe un importantísimo matiz sexual que añadir a la cuestión. La inmensa mayoría de las mujeres prefiere un hombre que huela bien, o al menos eso dicen; es curioso, en todo caso, que el buen olor de un hombre sea el de los perfumes de ciertas marcas comerciales que han invertido millones de dólares en publicidad y productos químicos desconocidos para la mayoría de las personas. Debería darnos una idea de hasta qué punto nuestra sociedad está construida sobre parámetros artificiales.

Como ya dijo el señor Tamzarian, no hay justicia como la de una turba enfurecida.

Este modo de rebeldía de la no-ducha es, en definitiva, la negación de un principio social humano a favor de un estado salvaje y pacífico de animalidad —o al menos a mi perro no le gusta especialmente el agua—. Principios sociales que funcionan en la práctica casi como un apriorismo del pensamiento y la acción, como los refranes, aparentes verdades incuestionables y evidentes por sí mismas (la Constitución americana también gasta algunas de éstas y, por lo visto, no es que les esté yendo de puta madre). Este apriorismo es herencia directa del antropocentrismo ilustrado que, junto a los valores del catolicismo (que tienen algunos siglos más), ha avanzado sin apenas oposición como ideología dominante hasta nuestros días.

El catolicismo es, a pesar de que haya quien se empeñe en no enterarse, más o menos la mitad de la Historia del arte y la cultura de Occidente; por esa razón, quien usa su laicismo personal como excusa para pedir que la religión no se enseñe en las escuelas es simplemente imbécil. Luego nos extrañaremos como grupo de que haya millones de niños completamente alienados de su entorno, tradición y raison d`être, aculturados a la Coca Cola, Spiderman y Justin Bieber, y que no sepan en qué año murió nuestro ínclito dictador (esto me pasó con una antigua compañera de clase que por aquel entonces estaba en tercero de carrera, y afirmaba que Franco había muerto con los jipis o por ahí, y ahora hagan ustedes el esfuerzo de imaginarse al caudillo en Woodstock chupando tabletas de ácido y pregonando el amor libre —aunque viendo a su mujer, yo lo habría entendido—).

El eje vertical cielo-tierra no deja de ser otra expresión de la dicotomía arriba-abajo, una de las que no son muy posibles de entender en profundidad sin tener en cuenta este “antropocentrismo católico”. Al fin y al cabo, buena parte de la existencia puede expresarse a través de dicotomías, o al menos eso han afirmado muchos pensadores a lo largo de la Historia, desde Heráclito hasta Hegel. Un ejemplo: los occidentales existimos según la creencia, incrustada en nuestro lenguaje (Kant nos ayuda a entender hasta qué punto nuestra lengua marca de manera indeleble nuestra manera de pensar), de que el hipertexto es algo de más entidad que el simple texto porque para eso lleva el prefijo hiper (en griego, por encima de), de la misma manera que el cielo y  el trío divino —¡sacrílego!— se colocan por encima del hombre, y no debajo ni a su alrededor (el abajo es tan malo que del prefijo griego hipo obtenemos la palabra hipoteca, ay).

En esto, por supuesto, el pensamiento occidental ofrece un evidente contraste con respecto a otras cosmologías culturales como la africana (si quieren enfrentarse a esta abrumadora diferencia pueden ver la película Yeelen (Souleymane Cissé, 1987) —esta película da para un artículo muy largo por sí misma— o la budista, cuya deidad, siguiendo con el ejemplo juguetón de los prefijos griegos, sería más bien un sinDios (sin- implica simultaneidad) o un periDios (peri- quiere decir alrededor de).

Es importante empezar a plantearnos por qué pensamos muchas cosas de las que pensamos, y cuántas trampas hay en aquellas líneas de razonamiento que llevamos años dando por buenas; al fin y al cabo es la tesis que defendía también Descartes con su duda metódica, y al pobre René nunca le podrán acusar de no ser ilustrado.

Observa esa sonrisa. Descartes duda de tu duda. Supera eso.

Y madres del mundo: asumid que vuestros hijos no irán a la cárcel en ningún caso por salir de casa sin haberse duchado. Los hay que allí no van ni aunque hayan estado expoliando al país durante décadas.

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Comentarios

  1. Comentario by Anon - febrero 28, 2013 08:33 pm

    Muy buen texto bkwski. Dan ganas de mejorar (quizá empezando por Descartes) pero tengo una puntualización. Es demasiado complejo como para leerlo a gusto.
    Saludos.

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  2. Comentario by Bukowski - febrero 28, 2013 11:15 pm

    Gracias, aunque a mí me parece bastante superficial (cuestiones de espacio y de paciencia ajena) en el trato de un tema tan interesante….

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  3. Comentario by Anónimo - marzo 01, 2013 07:10 pm

    La idea en sí no esta mal. Parámetros sociales preexistentes y metidos a la fuerza (tema realmente interesante, y del que algún día podríamos hablar largo y tendido) . Pero creo que el lenguaje está demasiado cargado y el texto es inconexo. Saltando de idea en idea, y usando palabras demasiado rebuscadas.
    Idea realmente original, ya digo.

    Un saludo

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  4. Comentario by Bukowski - marzo 01, 2013 07:12 pm

    Gracias por tu opinión, pues. Y poco podremos hablar si te mantienes como anónimo, creo.

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    1. Comentario by BB - marzo 01, 2013 07:14 pm

      Oh sí, por supuesto, Boney Boness. Mero formalismo.

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  5. Comentario by Bukowski - marzo 01, 2013 07:15 pm

    Bueno, a mí me parece que identificar al interlocutor de uno es mejor que hablar con el vacío infinito. Mejor así.

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  6. Comentario by Marina - marzo 01, 2013 10:12 pm

    Interesante texto! Me gustaría poder ver la película a la que haces alusión: Yeelen. Ando buscando por internet pero no consigo encontrarla en español. Si puedes facilitarme algún enlace o sitio donde poder encontrarla te lo agradecería mucho!
    Un saludo Bukowski!

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  7. Comentario by Bukowski - marzo 02, 2013 12:08 am

    Si la dirección de email que has dejado para escribir el comentario es correcta, puedo ponerme en contacto contigo.

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    1. Comentario by Marina - marzo 02, 2013 12:28 am

      Sí, es correcta. Gracias

      Responder  
  8. Comentario by Bukowski - marzo 02, 2013 12:08 am

    Si la dirección de email que has dejado para escribir el comentario es correcta, puedo ponerme en contacto contigo.

    Responder  
  9. Comentario by Judith - marzo 02, 2013 12:10 am

    Te sigo en twitter desde hace tiempo pero nunca había leído ningún artículo tuyo. Lo siento, no había prestado la atención debida, quizás por falta de tiempo, por quedarme con la simple lectura de una frase o por pereza a seguir un enlace. Como ya te he dicho en twitter, a mí me ha gustado y justamente la manera de hilar ideas es lo que más me llama la atención, en positivo. Emoción, asombro y aprendizaje, eso es para mí Yeelen, entre otras cosas. Hacía muchos años que no oía a nadie hacer referencia a esa película, que vi hace muchos años y debería recuperar porque estoy segura de que se me pasaron muchas cosas por alto. Intentaré seguir tus enlaces más a menudo. Gracias ¡Saludos!

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  10. Comentario by Bukowski - marzo 02, 2013 12:12 am

    Gracias, Judith. Decía Chesterton que cuando un hombre pierde la capacidad de asombrarse ha dejado de servir para el arte. Por ahí más o menos creo que van los tiros.

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  11. Comentario by Quizá Pronto - marzo 05, 2013 10:05 am

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