Experiencias míticas

Luis Suárez, el arquitecto del fútbol


Cuatro a cero señalaba el marcador cuando el árbitro, el italiano Adami, señaló el final del partido en el Camp Nou. Era el 8 de marzo de 1961 y el Barcelona acababa de golear al Spartak de Kralove en el partido de ida correspondiente a los cuartos de final de la VI edición de la Copa de Europa. Los azulgranas se llevaban, por tanto, una buena renta para el partido de vuelta en Checoslovaquia, pero uno de ellos se fue esa noche del Camp Nou con algo más. En los prolegómenos del partido, sobre el césped del estadio barcelonista, Luis Suárez había recibido el Balón de Oro que lo proclamaba mejor jugador del año 1960.

El Balón de Oro era un trofeo que había instaurado cuatro años antes la revista francesa France Football para premiar al mejor futbolista europeo del año. El inglés Stanley Matthews, el francés Raymond Kopa y el hispano-argentino Alfredo Di Stefano, por dos veces, habían sido los ganadores en años anteriores. Suárez sucedía en el palmarés a Di Stefano, su reconocido ídolo y modelo, convirtiéndose así en el primer jugador nacido en España que recibía el galardón. Más de medio siglo después, sigue siendo el único.

Primeros pasos en el Deportivo

Luis Suárez Miramontes había nacido en 1935 en el coruñés barrio de Monte Alto. En el equipo de su localidad natal, el Deportivo de La Coruña, debutó el 6 de diciembre de 1953, tras unos años en el filial Fabril. Su estreno se produjo cumplidos los 18 años en el barcelonés campo de Les Corts, con derrota deportivista por 6-1 frente al F.C. Barcelona. Luisito Suárez jugó el resto de la temporada 1953/54 en el primer equipo de aquel Deportivo de Pahiño y Arsenio Iglesias y, al término de la misma, fue traspasado al Barcelona, que había fijado su vista en aquel futbolista de futuro prometedor. Tras jugar un año en el España Industrial, entonces filial culé, el jugador gallego se integró en la primera plantilla del Barcelona.

Años de azulgrana: las Ligas, el Balón de Oro y la final de los palos

Con apenas 20 años cumplidos, Luis Suárez vestía la zamarra azulgrana junto a estrellas consagradas Ramallets, Kubala, Czibor y Kocsis. Para entonces, el futbolista coruñés era ya un interior izquierdo de técnica exquisita, excelente desplazamiento de balón, tanto en largo como en corto, y privilegiada visión de juego. Su conducción de balón y su dominio de ambas piernas lo convertían en un jugador completo, al que sólo se le podía achacar una laguna: el remate de cabeza. A pesar de su gran técnica, o quizás por ello, le costó ser aceptado por el público culé, que tenía en Kubala a su indiscutible ídolo.

Los primeros años de Suárez como culé le sirven al jugador para ir afianzándose entre los grandes futbolistas europeos, aunque noresultan muy productivos desde el punto de vista de títulos, viéndose relegado el club azulgrana en la Liga por Real Madrid y Athletic Club de Bilbao. Sólo la Copa de 1957 mitiga un poco las ansias blaugranas. Todo cambia, sin embargo, con la llegada al banquillo culé de Helenio Herrera en 1958. Con el entrenador de origen argentino, el protagonismo de Suárez aumenta, al tiempo que disminuye el de la estrella local, Laszlo Kubala, al que los métodos del nuevo entrenador no terminan de hacer muy feliz. Suárez respondió a la confianza de Herrera, logrando aquella temporada la mejor cifra goleadora de su carrera con 20 tantos (14 en Liga y 6 en Copa).

La primera temporada de Herrera en el banquillo (1958/59) se salda con doblete de Liga y Copa. Al año siguiente, el Barcelona vuelve a conseguir la Liga, aunque se le escapa la Copa de Europa al caer con el Madrid en semifinales. De la mano de Helenio, Suárez se ha convertido en el eje del equipo, el hombre sobre el que pivota el juego culé; el arquitecto, como lo definió en cierta ocasión su rival Alfredo Di Stefano. El Balón de Oro es el justo premio a su gran temporada.

Ya sin Helenio Herrera, que había marchado a Italia en el verano de 1960 para entrenar al Inter, el Barcelona se planta en la final de la Copa de Europa de 1961, contra el Benfica de Eusebio, con Bela Guttman en el banquillo. Aquel partido pasó a la historia como “la final de los palos”, pues el Barcelona dominó al equipo portugués y solamente el caprichoso azar, empeñado en golpear el balón una y otra vez contra los postes de la puerta lusa, impidió la victoria azulgrana. Acabada aquella temporada, el Inter de Milan hizo al Barcelona una oferta difícilmente rechazable por el interior gallego. 25 millones de pesetas lograron que Helenio Herrera y Luis Suárez volvieran a unir sus caminos.

El arquitecto del ‘Gran Inter’

Tres décadas antes de que Martín Vázquez, Mendieta, De la Peña, José Mari, Javi Moreno o Farinós emprendieran su aventura italiana, Suárez se convertía en el primer futbolista español en emigrar al calcio. Peiró y Del Sol siguieron un año después sus pasos. El primero dejó el Atlético para fichar por el Torino y terminar acompañañando a Suárez en el Inter, mientras Del Sol recaló en la Juventus. A diferencia de la camada de los 90, ellos sí triunfaron plenamente. En el Inter, Suárez fue retrasando su posición y sacrificando sus incorporaciones al ataque a cambio de convertirse en el generador de juego del equipo, en el hombre que lanzaba los letales contraataques que hicieron famoso a Helenio Herrera. Suárez fue el cerebro de aquel Gran Inter de Facchetti, Mazzola, Jair y Corso, el mejor equipo de su época y uno de los grandes de la historia del fútbol.

Aunque no volvió a ganar un Balón de Oro (quedó segundo en 1961 y 1964 y tercero en 1965), Luis Suárez vivió en Italia sus mejores años, con la conquista de tres scudettos, dos Copas de Europa y dos Intercontinentales. En la final de la Copa de Europa de 1964, el Inter derrotó a un Madrid en el que Di Stéfano, Puskas y Gento apuraban sus últimos tragos de fútbol. En 1965 la víctima fue el Benfica, sobre el que ya pesaba la maldición que Bela Guttman pronunció al marcharse: “sin mí, el Benfica no volverá a ganar una final europea”.

En 1970, con 35 años, Luis Suárez dejó el Inter e ingresó en la Sampdoria, donde dejó sus últimos destellos de clase antes de colgar las botas a los 38 años.

La Eurocopa del 64

32 veces vistió Suárez la camiseta de la selección española, consiguiendo 14 goles. Participó en los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966, con resultados decepcionantes. En ambas citas el equipo cayó en la primera fase. Sin embargo, entre ambas decepciones mundialistas, España, con Suárez al frente, junto a Iribar, Zoco, Amancio o Pereda, consiguió una importante victoria. La Eurocopa ganada en el Santiago Bernabéu a la Unión Soviética en 1964, con el mítico gol de Marcelino, fue el primer gran triunfo del fútbol español de selecciones. Y el único hasta hace bien poco.

Fotos | El Mundo Deportivo
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Comentarios

  1. Comentario by Bienvenido, Mr. Maradona, el día que Dios jugó con el Granada - noviembre 21, 2012 12:11 pm

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  2. Comentario by CarWarez.Com » Bienvenido, Mr. Maradona, el día que Dios jugó con el Granada - noviembre 21, 2012 12:52 pm

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  3. Comentario by Cuando Perico fue el loco de los Pirineos - diciembre 02, 2012 09:09 pm

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  4. Comentario by De Isidro Lángara a Jesús Navas: la emigración en el fútbol español - 1001 Experiencias - Men Expert de L'Oréal - octubre 25, 2013 09:25 am

    […] Suárez, uno de los mejores futbolistas del momento. El gallego se convirtió en poco tiempo en el arquitecto del fútbol neroazurro, en la prolongación en el césped del maestro Herrera. A la vez que Suárez se instalaba en Milan, […]

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