Experiencias míticas

Peter O’Toole, la leyenda del santo bebedor

Las grandes cosas a veces tienen principios pequeños. Y, si permitís que recoja el testigo y prafraseé, a veces las más grandes carreras tienen finales humildes. Porque solo de esta manera, tomando prestada una de las citas más conocidas de ‘Lawrence de Arabia’ –homenajeada con pompa y circunstancia por David, el humanoide que encarna Michael Fassbender en ‘Prometheus’– puede honrarse uno de los más fieros pura sangre que ha conocido el cine: Peter O’Toole.

Hace solo unas semanas, poco antes de cumplir los 80 años el pasado 2 de agosto, Peter O’Toole decidió que había llegado el momento de retirarse, de tirar la toalla. Me retiro del cine y del teatro. Me he quedado sin aliento, y no volverá. Y yo aún no puedo creerlo porque, sin él, el cine y el teatro serán mucho más aburridos. Grises. Sobrios. Y es que no solo se va uno de los mejores actores de todos los tiempos: también se retira uno de los vividores más brillante del cine, un serio candidato al mayor juerguista del mundo, el último representante de los otros Fab Four, los Hellraisers.

Richard Burton, Richard Harris, Peter O'Toole y Oliver Reed, los Hellraiser.

¿Quiénes son los Hellraisers?, me preguntaréis. Pues fueron Peter O’Toole, claro, Richard Burton, Richard Harris y Oliver Reed, cuatro primeras espada de la escena y cine británico y los protagonistas de ‘Hellraisers: The Life and Inebriated Times of Richard Burton, Richard Harris, Peter O’Toole and Oliver Reed’, escrito por Robert Sellers y editado en el Reino por Preface Publishing, un ensayo biográfico que ha dado pie a una, pido perdón, biografía gráfica, titulada escuetamente ‘Hellraisers’, con guión del mismo Sellers y dibujada por Jake.

Una viñeta de la biografía gráfica de los santos bebedores.

Borrachos, mujeriegos, peterpanes, egoistas, cubas andantes, violentos, leales, ególatras, generosos, genios. O’Toole, Burton, Harris y Reed son los tipos con los que cualquier hijo de vecino sensato iría a tomar una caña en lugar de los sosos que salen siempre en las listas que, anualmente, nos regalan los medios. Aunque ya nos imaginamos que no caería solo una, qué va, serían miles. ¿Los del Rat Pack a su lado? Unos aficionados. Las juergas de O’Toole y sus chicos eran legendarias. Y hoy solo nos queda este irlandés, dueño de los ojos más azules vistos nunca en un desierto, para que nos las recuerde y confirme porque, casi 50 años después de sus fiestas más locas, hoy realidad y leyenda se confunden. O puede que hayamos bebido demasiado.

Ya cuando O’Toole fue elegido para encarnar a T.E. Lawrence en ‘Lawrence de Arabia’ –la cinta-ejemplo que debe acompañar el término épico en todo diccionario que se precie que, por cierto, celebra su 50ª aniversario sacando la edición definitiva del film en Blu-ray o, lo que es lo mismo, descubriendo por fin la razón por la que debemos jubilar nuestro DVD y TV vieja–… decíamos que O’Toole, en el 62, ya era un conocido bebedor. Sus borracheras y las anécdotas que de ellas surgían rivalizan con sus films. Y teniendo en cuenta el puñado de obras maestras que encontramos en su filmografía la cosa da que pensar: menudas juergas.

O'Toole y Burton, de copas en el trabajo... es decir, rodando 'Beckett'.

Los mejores compañeros de borrachera de O’Toole fueron los dos Richard, Burton y Harris. Con el primero fueron amigos y vecinos antes de compañeros de trabajo. Vivían en el mismo barrio y se turnaban pacientemente en arrastrarse el uno al otro a su casa. Se cuenta que rodaron ‘Beckett’ borrachos como cubas y, pese a eso o puede que gracias a ello, los dos recibieron sendas nominaciones al Oscar al Mejor Actor. El Oscar. El premio se le resistió siempre a O’Toole: hasta 8 veces fue nominado. Nunca lo ganó. En 2003, cuando la Academia decidió otorgarle el Oscar de Honor O’Toole agradeció el gesto pero lo rechazó: quería ganarlo actuando. Más tarde recapacitó y aceptó recogerlo, algo que no hizo cuando se le propuso ser nombrado Sir. Por ahí, por irlandés, por poco monárquico pese a haber encarnado a reyes a montones, no pasó.

Con el otro Richard, Harris, solo rodó una película, ‘La Biblia’, en la que el primer Dumbledore era Caín y O’Toole, un ángel. Más allá del cine, en cambio, compartían muchas más cosas: su amor por el rugby (especialmente por el Munster, como queda claro en el vídeo), cantar, beber, claro, y escenario en multitud de ocasiones. En una de ellas, en 1956, Harris y O’Toole representaban ‘Major Barbara’, de George Bernard Shaw, en el Bristol Old Vic. Los dos aprovechaban siempre un momento de la obra en la que no aparecían, unos buenos 15 minutos, para irse al pub de enfrente y dar cuenta de unas cuantas (muchas) copas. Una noche perdieron la noción del tiempo y el encargado del escenario tuvo que ir a buscarlos. ¡La función está parada! ¡Os esperan en el escenario! O’Toole y Harris se bebieron de un trago lo que les quedaba y salieron corriendo hacia el teatro. Cuando entraron, y aquí la anécdota cambia según quién la cuenta, Harris oyó su réplica, saltó al escenario, tropezó y se cayó sobre las primeras filas, yendo a parar su cabeza entre los senos de una señora de provincias que exclamó ¡Dios mío! ¡Harris está borracho! A lo que Harris replicó Señora, si cree que esto es ir bebido, espere a ver a O’Toole.

París, 23 de diciembre de 1964. Las siete estrellas de '¿Qué tal, Pussycat? Paula Prentiss, Romy Schneider, Ursula Andress y Capucine de pie y Woody Allen, Peter O'Toole y Peter Sellers a sus pies. ¿La noche de la juerga que terminó en Córcega? .

En boca de O’Toole, el que termina sobre la pechuga de la espectadora es él. Sea como fuere, acabara quien acabara sobre los pechos de la señora, las historias de O’Toole y sus chicos son una maravilla. Como la vez en la que se fueron a tomar una copa en París… y despertó a la mañana siguiente en Córcega. O cuando se llevó a un joven Michael Caine, entonces un estudiante de arte dramático que tomaba apuntes del trabajo de O’Toole, a tomar una cerveza. Caine cuenta que al despertarse con un dolor de cabeza descomunal, preguntó qué hora era. No te preocupes por la hora, contestó O’Toole. ¿Sabes qué mierda de día es hoy? Habían pasado dos días de fiesta y O’Toole tenía que estar en tres horas sobre el escenario…

Ya lo veis. Una autentica bestia. Un animal de la escena. Alguien capaz de recitar la letra del ‘Wannabe’ de las Spice Girls y darle un tono digno. Señorial. No hay suficientes copas ni brindis para dar las gracias a Peter O’Toole.

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Comentarios

  1. Comentario by Joaquin Phoenix sigue estando por aquí - septiembre 04, 2012 09:26 am

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  2. Comentario by Mefisto - octubre 16, 2012 10:47 am

    yo pensaba que el actor de Lawrence de Arabia era Alec Guinnes y no Peter O´Toole.

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  3. Comentario by Pierina Herrera - marzo 21, 2013 08:54 pm

    Me llena de nostalgia ver los grandes camaliones que eras esto actores, plenos, de un carácter extraordinario, para mí los más preferidos por su humanidad y felíz que gozaron la vida a concho y nos dieron esas fantásticas películas inolvidables que jamás nunca se volverán a crear….

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