Experiencias míticas

La alcantarilla

Del Nido

En el fútbol, como en la poesía, o en la ópera, también hay alcantarillas. La belleza transcurre plácidamente en el terreno de juego, una tarde fría y palpitante de domingo, incluso en el poema, mientras por debajo las fuerzas del movimiento hace girar la basura a través de un conducto cerrado. Como si fuese una calefacción. De vez en cuando, si la porquería se desplaza con mucha violencia, o simplemente la basura es de muy buena calidad, hierve y se produce una filtración. No suele pasar desapercibida. Huela mal. Se trata de esa clase de olor inmundo, notabilísimo, que, además, se ve, como si desprendiese señales de humo. Me pareció distinguirla el lunes, cuando en las instalaciones del Sánchez Pizjuan una salva de aplausos vitoreó al presidente del Sevilla, del que el Tribunal Supremo dice cosas muy feas y propone mandarlo a la cárcel. Leer más…

Experiencias míticas

No gol

GolHay miles de jugadores que ponen fin a su carrera sin haber marcado un gol. Cero. Nada. Vacío. Ni siquiera un remate al larguero, o un gol anulado. Una vez tiraron un penalti, pero lo atajó un socio en la grada, en bella estirada. En ocasiones no marcaron porque no tuvieron tiempo. Estaban demasiado ocupados ordenando la línea defensiva, o presionando, o realizando el saque de banda. Estas cosas pasan. Te dejas llevar y, un buen día, el club te recuerda que ya tienes cuarenta y cinco años y que no se puede jugar de lateral con bastón. En algún momento de nuestra vida, todos dilapidamos el tiempo en tareas accesorias. Tengo una amiga que, en una de esas citas que a veces tus compañeros te organizan para superar una mala época, dio con un fulano que, en el momento de subir al piso, supuestamente para follar y fumar, alegó tenía que poner una lavadora de ropa de color. Es evidente que ese fulano dilapidó su tiempo en poquedades.. Leer más…

Experiencias míticas

Mucho fútbol y unos cuantos kilos de más

Oliver Benji

Lo pensé el otro día, al ver por la tele al Mono Burgos en el banquillo del Atlético. Hay jugadores que se abandonan al dejar el fútbol, de modo que, en poco tiempo, los kilos van haciendo irremediablemente presa de sus cuerpos, en un proceso análogo al del hombre recién casado, al que, sin saber muy bien cómo ni por qué, encuentras ya fondón cuando te cruzas con él a los tres meses de la boda. Quizás tenga que ver, lo de los casados, con aquello que me dijo en cierta ocasión un amigo al que llevaba tiempo sin ver. Cuando elogié su envidiable estado físico, carne de gimnasio sin duda, me respondió, medio en broma, medio en serio: “hombre, es que yo todavía sigo en el mercado”. Leer más…

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El salvaje Atlético

Diego Costa

El gol de Diego Costa ante el Getafe es de pistolero del oeste. Sus movimientos en gravedad cero insinúan que jugar al fútbol, en el fondo, es desenfundar vertiginosamente y apretar el gatillo. Te conviene llevar siempre pistola. Si todo va bien, el balón se recuesta en la red, y tú, camino del centro del campo, te recolocas el sombrero, para cobrar la recompensa. Porque eres eso, un fulano errante y solitario en busca de goles en mitad del desierto. No matas al tipo de las escaleras, al de la puerta, al que está al lado del piano y al que juega al póker al fondo, si no eres Doc Holliday o Billy ‘El Niño’, y descubres que ellos quieren matarte a ti. Leer más…

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El fútbol sin el fútbol

Rene-HousemanVarias semanas al año, el fútbol consiste en ver tenis, baloncesto, motociclismo, incluso leer cinco o seis páginas de una novela aplazada. Si tienes monedas sueltas, y no sabes cómo deshacerte de ellas, puedes acercarte también a apostar a las carreras de galgos. Eso, en unas circunstancias muy lamentables y concretas, también se considera fútbol. He visto a la gente hacer de todo, para no tener la sensación de que es el fin del mundo cuando la Liga se suspende durante un par de semanas. Ante la desesperación, fútbol puede ser cualquier cosa, en especial si es lo bastante ajena al fútbol. Hasta el alcohol, que es algo absolutamente específico, definido, puede ser cualquier cosa. Enric González cuenta en Memorias líquidas que en sus días de estancia en Kuwait, esperando a que empezase la guerra del Golfo, escaseaba el alcohol. Entonces, alguien le habló del sadiki. «Quien lo bebe se queda ciego», le decían. «Hay quien se ha muerto», precisaban. Eso le dio todavía más ganas de elaborar el brebaje y beberlo. Para ello, compró arroz y una olla, lo hirvió y puso la cocción a fermentar en el balcón, para evitar la pestilencia. Así varios días. En la noche de fin de año, filtró el líquido, asqueroso mas «de aspecto indudablemente alcohólico», y lo trasvasó a una cantimplora, para la mezcla con coca-cola. Fue un éxito, y la resaca le hizo desear la muerte. Leer más…

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Gol en propia meta

Cristiano

El gol en propia meta es el miedo ancestral de cualquier defensa. Es un miedo frío, azul, áspero, como el que experimentas cuando mientes a tus padres. El central corpulento y recio teme ese momento atroz, en el que se suicida sin querer, desde el día de su nacimiento. Seguramente él no lo sabe, pero el fantasma del toque errabundo y desafortunado que introduce el balón en la portería de su equipo está al acecho desde la infancia. Todos los fantasmas se construyen mientras eres feliz y meriendas a base de Nocilla con chorizo, mirando dibujos animados. En algunos casos, el fantasma del autogol nunca hace acto de presencia. Hay defensas así, que ni siquiera acuchillan a su propio portero en un lance accidental. Es raro, de todas formas. Siempre hay un día en tu vida, que en apariencia feliz, o anodino, de pronto muta, y la desgracia se manifiesta y te seduce magnéticamente. Leer más…

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El sutil toque

Baggio

Tengo buena memoria para olvidar, pero aún así, algunos días todavía me acuerdo de Mariano Utrera. Fue el primer chaval del pueblo que se dejó coleta. Le salía de la nuca, y se ensortijaba como una lagartina. Hoy puede parecer ridícula, pero en la infancia, el liderazgo dependía de cosas ridículas, como una coleta, o unas botas de tacos de aluminio, o un bocata de chocolate. Mi padre nunca me permitió dejármela crecer, en una variante de castración freudiana. Ni siquiera me dijo que no. Sólo sonreía fríamente, como en el cine negro. Mariano y yo fuimos uña y carne, inseparables, hasta que cumplimos doce años y nos hicimos adultos. Su padre era sargento de la Guardia Civil y de pronto, un día, lo trasladaron de comandancia. Leer más…

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Tenemos que hablar con Leo

Leo MessiLeo, háblanos. Mándanos una señal. Di algo, aunque sea un «pst». El barcelonismo vive desazonado, como cuando tienes que tomar nota y no encuentras un bolígrafo que escriba. El resto, simplemente tenemos curiosidad, por si Messi volviese a ser el de siempre contra el Atlético. En general, a la gente no le gusta pensar que en la vida de una estrella, de vez en cuando, se produce un eclipse, y guarda su instinto asesino en un cajón. En el fondo, una estrella siempre es algo oscuro e indescifrable. Nunca sabes. Mira Ronaldinho. Mira Juan Rulfo. Mira ‘El Indio’ Abdón Porte. Mira Robert Walser. Cada uno se eclipsó a su manera, misteriosamente, hasta caer en la negación. Nada penetra al genio del todo. Su secreto permanece tan custodiado, que si un día declina, aun temporalmente, nos sentimos desasosegados, o enloquecemos, porque carecemos de respuestas. De pronto, no tenemos a qué agarrarnos, sólo a nuestras preguntas. Eso es como tenernos sólo a nosotros mismos. Quién va a confiar en sus propias capacidades. Yo ni siquiera sé para qué lado afloja un tornillo. Leer más…

Experiencias míticas

De Isidro Lángara a Jesús Navas: la emigración en el fútbol español

Xabi Alonso y Fernando Torres

Las ligas de medio planeta están hoy trufadas de futbolistas españoles. La mayoría prefiere la Premier, donde juegan 32 de ellos, pero también hay presencia en el calcio italiano (9) y en la Bundesliga (5). Otros prefieren mirar hacia el Mediterráneo oriental: 31 futbolistas disputan la liga griega y 27 la de Chipre. Algunos eligen destinos más exóticos, como los diez españoles que juegan en Hong Kong o los seis que han emigrado a Tailandia. Parece ahora mentira que al futbolista español le costara tanto salir de nuestro país hace no mucho. Poco más de una década atrás era un suceso extraordinario que alguno se arriesgara a lanzarse más allá de los Pirineos o al otro lado del Mediterráneo, no digamos ya atravesar medio mundo. No obstante, siempre hubo aventureros. Leer más…

Experiencias míticas

Barça-Madrid: ¡Banzai!

Banzai

Yo conocí a Sergio Lamas, que alegó lumbago en el funeral de su padre y se fue a ver en directo un Madrid-Barça. Los vecinos asistimos a misa, respetuosamente, y llegamos al bar a tiempo de ver la segunda parte, en silencio. Su mantra, cuando se descubrió su presencia en el Bernabeu, era que su padre hubiese hecho lo mismo si el muerto fuese el hijo. La muerte es la muerte, explicaba, pero el fútbol es el fútbol. Me pareció un razonamiento demoledor, como la vez que Kipling, para defender el tabaco, dijo que una persona es solamente una persona, pero «un cigarro es fumar». El caso fue sonado en el pueblo, y dejó una cicatriz en la familia que a veces todavía llora. Leer más…