Seis años después, Beckham se retira
A David Beckham los detractores del fútbol moderno siempre lo miramos con recelo. Veíamos en él al abanderado de un fútbol emergente que no nos gustaba un pelo. Asistíamos a cada cambio de peinado con indisimulado desagrado y advertíamos en cada nuevo tatuaje un clavo en el ataúd del deporte que añoramos. Si el fútbol metrosexual de crestas y silkepil hace tiempo le ganó la partida a las greñas y las barbas, mucha parte de culpa la tuvo este inglés de apariencia tímida y sonrisa bobalicona, que compaginaba césped y pasarelas. Por eso nos costaba tanto reconocer que, después de todo, Beckham no estaba tan mal, futbolísticamente hablando. Leer más…

















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