Experiencias míticas

Rob Lowe, el príncipe azul del Brat Pack


Los 80. Qué años. Qué recuerdos. Qué suerte que ya hayan pasado y nunca puedan volver. Porque la nostalgia puede funcionar como refugio pero ¿Qué nos protege de las hombreras o de los tejanos desteñidos? Pido disculpas por la broma de la misma manera que reclamo que el saber popular pida perdón por muchos de sus dichos. ¿Qué es eso de que la suerte de la fea la guapa la desea? ¿Quién puede creerse semejante sinsentido? Yo no sé vosotros pero, en los 80, nadie deseaba tener la suerte del feo: Todos querían ser como Rob Lowe.

Lo sé, lo sé. ¿Quién es Rob Lowe? Es más o menos la misma pregunta que le hacía yo a mi madre ¿Quién es Troy Donahue? Pues, chicos y chicas, a Lowe seguramente muchos lo recordaréis con traje y corbata haciendo kilómetros por los pasillos de ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’ como Sam Seaborn, uno de los miembros del gabinete del presidente Joshua Bartlett. Antes, Lowe fue uno de los actores más rematadamente guapos del cine de los 80. Era tan guapo que Matt Dillon, Patrick Schwayze o Tom Cruise le tenían celos. Era tan fotogénico que aparecía en las carpetas de los institutos de medio mundo. Era tan irresistible que ni las princesas de cuento ni las de verdad se le resistían, ya fuera cantando con una Blancanieves de pega en el número de apertura más ridículo de la historia de los Oscar (la ceremonia de 1989, perpetrada por Allan Carr y de la que la Academia aún hoy se avergüenza tanto que borra ipso facto cualquier fragmento subido a YouTube) o como novio teen de Estefanía de Mónaco en sus escapadas a Hollywood. Rob Lowe era EL rompecorazones. Siendo tan guapo, ¿Quién necesita suerte?

Pues encima la tuvo. ¿No es injusto el mundo? Nacido en Charlottesville, Virginia, en 1964, la familia de Lowe se mudó primero a Dayton, Ohio –dónde, cuenta en su autobiografía ‘Stories I only tell my friends’, una vez le dio un chupa-chups a Telly Savalas-Kojak y formó una banda de rock, Peanut Butter and Jelly– y después, en 1976, tras la separación de sus padres, se mudó con su madre y hermano Chad a California, concretamente a una modesta casa de Point Dume, Malibú. La casa sería modesta, el vecindario no tanto. Y casi todos se dedicaban a esto del cine. A pocos metros vivían dos parejas de hermanos, Chris y Sean por un lado; en el otro, Emilio y Carlos aunque a este todos le llamaban Charlie. Los Penn y los Sheen. Fueron compañeros de juegos, de escuela y, un poco más tarde, de rodaje. A un par de calles vivía un director que había tenido suerte con una especie de retrato generacional de los chicos del Baby Boom y se disponía a probar fortuna con algo diferente, una historia para la que necesitaba unas miniaturas de naves espaciales que les dejó ver para preguntarles su opinión. No estaban mal. Una acabaría siendo el Halcón Milenario. La otra, la Estrella de la Muerte. ¿El director? George Lucas. Y es que era lo natural: jugar a baseball, hacer surf, cortar el césped, presentarse a un cásting. Que el organizador fuera el jefe del papá de Emilio y Charlie, un tal Francis Ford Coppola, tampoco era extraordinario. Lo alucinante fue para qué se organizó ese cásting, para una película que marcaría el nacimiento de toda una generación de actores: ‘Rebeldes’.

A Fred Roos, director de cásting y productor de la cinta, le tocó el gordo. En ‘Rebeldes’, además de Rob Lowe, acabarían trabajando Matt Dillon, Patrick Schwayze, Emilio Estevez, Ralph Macchio, C. Thomas Howell, Diane Lane y un tal Tom Cruise. Para todos era su primer trabajo serio, sino el primero a secas. Anthony Michael Hall o Judd Nelson, dos miembros más de lo que se conocería como el Brat Pack o la Panda de Niñatos, también probaron pero no pasaron el corte… Como el mismo Lowe: su papel quedó reducido a casi nada tras pasar por la sala de montaje –lo que le dejó hundido– y Coppola no le llamó para su personal ‘La ley de la calle’, el proyecto artie que financió con esta cinta de compromiso y a la que se llevó a su protegido, Matt Dillon. Mala suerte, diréis. Pero tampoco tanta: el Brat Pack iba lanzado. Eran el relevo, el nuevo fuego que Hollywood reclamaba.

A unos les fue rematadamente mal (¿Quién se acuerda hoy de Judd Nelson o C. Thomas Howell?). A otros mejor imposible (¿Tom Cruise?). Unos fueron tirando, combinando éxitos y medianías (Ralph Macchio, Patrick Swayze). Y a Rob Lowe le estalló todo en las narices. ¿Recordáis lo de la suerte? Lowe tuvo la fortuna de inaugurar un género cinematográfico por si mismo: las cintas de sexo hechas por famosos. En 1988 se filtró un video en la que Lowe, entonces un activo en la campaña del senador demócrata Michael Dukakis, se iba a la cama con dos chicas… Una de ellas menor. La prensa olió la sangre y se lanzó sobre Lowe. Es curioso ver como lo que hoy lanza carreras y celebrities en su día casi finiquita la de una estrella. El tiro de gracia se lo reservaba la ceremonia de los Oscar de 1989 de la que os hablaba antes, un cuento de hadas con un final feliz… porque Lowe, después de todo, supo reencontrar su camino. Un periplo que ya os iré desgranando más adelante. Cosas de los guapos, rebeldes y con suerte.

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Comentarios

  1. Comentario by Estrellas Invitadas (CXXXVIII) | seriesyonkis.biz - mayo 23, 2012 10:55 pm

    [...] aparece Rob Lowe. Salen unas cuantas ¿verdad? Pues desde 1001 experiencias nos hacen un repaso a la carrera de Lowe. Quién la tuviera, [...]

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  2. Comentario by Esther - mayo 24, 2012 04:18 pm

    me has picado la curiosidad con lo de los oscars y hasta que no lo he encontrado no he parado: y es absolutmente de verguenza ajena…. y de esa pobre muchacha haciendo de blancanieves…se sabe algo:
    http://videos.sapo.pt/lKZQghUeztLnH6Q2mWhl

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  3. Comentario by Esther - mayo 24, 2012 04:21 pm

    me has picado la curiosidad con lo de los oscars y hasta que no lo he encontrado no he parado: y es absolutmente de verguenza ajena…. y de esa pobre muchacha haciendo de blancanieves…se sabe algo:
    http://videos.sapo.pt/lKZQghUeztLnH6Q2mWhl

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  4. Comentario by Miquel Silvestre - mayo 25, 2012 04:56 am

    Muy bueno, un gran artículo.

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